
Solo tres gotas de lluvia sobre el vaso del vacío. No pueden liberarse ni hundirse en el fondo del vaso. Son como una espesa masa cancerígena que tampoco puede reproducirse y apoderarse del cristal. Una pasta negruzca que osa por escapar o descender a lo más bajo del abismo espiralado.
Forman un conjunto de pesimismo estigmatizado como una plegaria rebelde hacia el futuro. La Opacidad es su dios y la Inseguridad su iglesia.
La sombra generada en la base del cristal avanza con paso inseguro hacia el extremo de la locura encerrada en sí misma. El tumor palpitante reza en Inseguridad mientras fustiga los cansados pies de su anterior huésped, víctima que llora sangre por haber perdido parte de sí misma en un espejo sinuoso e incoherente. Y reza por su Opacidad. Y Opacidad nunca se presenta. Porque la masa podrida es su mismo dios, y por su propia naturaleza, Opacidad nunca podrá volverse el necesario espejo.
Apiadaos de las tres gotas de lluvia que descienden su espiral sobre el vaso del vacío.
....

No hay comentarios:
Publicar un comentario