
Sentir el fondo de la realidad como algo abstracto e inoportuno siempre fue mi punto débil.
Ocasiones olvidadas en letargos imposibles de extraer de mi cerebro. Todo. Todo fue sin haber sido nunca. Y ahora me pregunto: "¿fue en verdad necesario?".
Una última llamada abortiva podría ser el origen del final de nuestra mentira. La tragedia se presenta en formas destrozadas, fragmentadas en pedazos de morbo irracional y salvaje.
Todo por un algo excitante... Merece la pena, ¿no crees?
Para mí la merece. Porque no pensé nunca que la vida pudiera alcanzar otro nivel superior. Porque soy de la escuela de Huysmans, y "vivir queda muy lejos de la vida, ya que ésta nunca alcanza el nivel que nuestra mente espera"...
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